Un espacio para el pensamiento crítico y la creación

Tod@s quienes quieran sumarse a este espacio de creación literaria; tod@s quienes quieran desde la crítica, crear a través del lenguaje, tod@s quienes deseen discutir sus ideas...

¡¡¡¡Bienvenid@s!!!!

martes, 2 de marzo de 2010

Descripciones

Descripciónes:
La mujer en la carretera:
Simplemente le gusta salir a la calle con su chal, le gusta ver los coches ya que realmente no tiene ocupación
Cuando habla de lo que había vuelto a hacer, se refiere a eso, salir en una noche fría a una autopista peligrosa no es el acto más inteligente del mundo.

El conductor del automóvil:
Es un esposo muy exigente, las cosas se hacen como él dice o no se hacen, su esposa se tardó más delo tolerable para salir a la comida a la que van, no aprecia su trabajo y lo que él lleva a casa, eso lo saca de quicio y quiere dárselo a entender a la bestia que tiene por mujer, de no ser por él, desde su punto de vista, su mujer no sería nadie.

La mujer en el automóvil:
Desde pequeña ha vivido sin mucho estimulo, probablemente viene de una clase alta, o se casó con el conductor por necesidad, de tal forma que siente que pierde mucho o no sabe cómo luchar por lo que quiere, por ello sólo puede conformarse con escaparse mentalmente del mundo en el que vive, al ver a la mujer de la carretera empieza a asumir que es la imagen de lo que ella busca.

Descripciones

Descripciónes:
La mujer en la carretera:
Simplemente le gusta salir a la calle con su chal, le gusta ver los coches ya que realmente no tiene ocupación
Cuando habla de lo que había vuelto a hacer, se refiere a eso, salir en una noche fría a una autopista peligrosa no es el acto más inteligente del mundo.

El conductor del automóvil:
Es un esposo muy exigente, las cosas se hacen como él dice o no se hacen, su esposa se tardó más delo tolerable para salir a la comida a la que van, no aprecia su trabajo y lo que él lleva a casa, eso lo saca de quicio y quiere dárselo a entender a la bestia que tiene por mujer, de no ser por él, desde su punto de vista, su mujer no sería nadie.

La mujer en el automóvil:
Desde pequeña ha vivido sin mucho estimulo, probablemente viene de una clase alta, o se casó con el conductor por necesidad, de tal forma que siente que pierde mucho o no sabe cómo luchar por lo que quiere, por ello sólo puede conformarse con escaparse mentalmente del mundo en el que vive, al ver a la mujer de la carretera empieza a asumir que es la imagen de lo que ella busca.

jueves, 25 de febrero de 2010

Historia de uno de los personajes.

Podría una persona de ese tipo enamorarse?
Siempre se le había ocurrido todo lo que sus padres le habían pedido que
hiciera para ser feliz. Entre tantas de esas cosas estaba el estar enamorado de sí mismo, de cuidar solo de sí- De sonreir a la gente aunque no le cayeran bien, y ver solamente por si mismo. Era LA FORMA de ser, de convivivir, de sobrevivir y de sobresalir. Teresa era una cosa rara, era aquello que se supone no debía de pasar. Era la persona que menos tenía que pasar en su vida, sabía todo, casi todo. Desde que tenía un dedo torcido hasta que le gustaban las gelatinas. Curiosa debilidad de alguien que siempre ha sido muy cuidadoso con su figura y no le gusta comer azúcar porque tiene antecedentes diabéticos por ambos lados de su familia; sabía por ejemplo también que cuidaba su pelo, aplicándole una mascarilla de huevo con cebolla todas las noches del jueves, y que incluso le tenía hecha ya una mezcla al llegar del trabajo. Quizá porque ella cuidaba de él era que él terminó enamorándose de ella. ¿enamorándose? No, era una relación de conveniencia. Sí, solo eso y nada más. Una de esas alianzas que son para hacer la vida ligera y tener a quien abrazar cuando se duerme, solos, en silencio, sin que nadie se entere, porque donde hay puntos débiles hay debilidad.

Su madre siempre le dijo que las personas no eran precisamente indispensables. Se lo recomendaba una y otra vez cada que perdía una mascota, ya fuera el perico que solo le duró tres días o el pez que no pasaba de una semana. Él había tenido muchas mascotas, y de a poco encariñarse a alguien no era conveniente. Si, Teresa era otra mascota. De esas que te hacen la vida ligera como el pez, o como el perro.

Lo que si no era inmediatamente imposible de desechar (o de perder) era su empleo y su sueño de tener una casa junto al mar. De esas que siempre soñó que tendría, como la de su abuelo, que perdieron al descubrir que su padre y su tía Olga no eran al parecer únicos herederos. El día del velatorio, se habían presentado al menos otros tres hijos más, con papeles y todas las formalidades correspondientes. Cuando ella y su hermana Xime le preguntaron a la abuela al respecto ella solo sonrió diciendo: era más bien por conveniencia. Tenía 7 años y ya empezaba a sentir que la vida era medio asco. Teresa, sin embargo, tenía que ser un error. De esos que aparecen en forma de vieja con tazón de leche en mano y sonrisa de ángel en el rostro. Sin mascarillas, sin formalidades.

lunes, 22 de febrero de 2010

Un ejercicio de descripción

Hola, esto es un ejercicio de descripción, esta un poco atrasado, pero me gustó la imagen que proyecta. Espero sus comentarios.

Domingo 12:35 am

Era cerca de la una de la tarde, la luz entraba por mi ventana a una intensidad más leve que la común, tal como solía presentarse horas antes, como a eso de las ocho, o siete cuando se trataba de invierno. Pero esta vez eran las doce y media y yo aún despertaba de tremendo sueño de 10 horas, pensando que tal vez sería el tiempo de volver a la realidad de las cosas, a las tareas y quehaceres de mi vida cotidiana, aunque fuera domingo. Y es que no siempre se podía vivir descansando. Había que tener un momento en el que el impulso correcto lo llevase a uno a construir su propia vida, su propia existencia. Las actividades correctas que me llevarían al momento deseado. Tal como bajar las escaleras con la cama tendida y el cuarto ya hecho. Y más allá, al instante en que me encontrara enfrente de un huevo revuelto con espinacas y un jugo de naranja en la mano, mientras tenía en mis oídos los auriculares del radio, escuchando mi estación favorita. Pero tales visiones de éxito exigían voluntad y esfuerzo, esfuerzo que ya mentalizaba desde mi cama, entre mis sábanas mirando la tenue luz que siempre deseé en justa medida que existiera a las 7, para hacerme la vida tranquila y no sentir que el sol era mi despertador cotidiano.

Ese es el deseo que sostengo siempre para todos los días. Sin embargo solo existe en domingo, pues los demás días tengo que levantarme temprano y ver que el sol sigue haciendo su triunfal entrada. Siendo así salí de mi cama y procedí como ya lo hacía mentalmente hacia una hora, y ahora me encontraba fuera de mi casa cortando el césped y preparándome ya mentalmente también para mi siguiente actividad del día. Fue entonces cuando di con él. Un libro. Un libro en blanco. Me detuve ahí mismo en el jardín y sin soltar la herramienta que sostenía en la mano izquierda, pues estaba a punto de quitarme el guante de esa misma mano para sostener cubierta la herramienta sucia, me incliné de cunclillas y lo observé.

Pasando el medio día, dediqué dos horas a hacer mis deberes escolares, luego salí de mi casa con el libro en una bolsa y me dirigí al muelle que se encontraba colina arriba. Era un muelle artificial, creado de un lago artificial que daba vista a las montañas cercanas que lo rodeaban alrededor. Hacía unos años mi colonia había sido un valle, el bosque de Cuajimalpa, donde dicen, venía el mismísimo Moctezuma a cazar venados, sin embargo con el tiempo se hizo una zona colonial y después citadina, y ahora con mi niñez ya perdida hace muchísimo tiempo, era un lago artificial. Y la parte de colina arriba una zona turística que tenía hoteles y casitas de campo que ofrecían hospedaje, comidas y herramientas propias de un lugar para pescar.

Raúl era mi mejor amigo, nos habíamos conocido unos tres años atrás cuando llegara a instalarse junto con su socio Matías para la construcción del proyecto, que a pesar de no verse ostentoso, había planificado bastante bien para un grupo exclusivo de clientes de mediana y longeva edad que buscaran días tranquilos en una ciudad pesquera. Pesquera artificial (supongo), pues como ya dije, no era un lago natural, es más, ni siquiera tenía el tamaño de un lago decente, sino mas bien el de una laguna no más grande de extensión de lo que fuese una cuadra y que bizarramente estaba construida hacia abajo en una calle que era la inclinación de lo que algún día fuera una pequeña montaña y que de hecho limitaba a pocos metros de extensión de mi casa. Sí, a unos peligrosísimos tres metros, detenidos solo por una poderosa presa, o al menos así me tranquilizó siempre Raúl respecto a tener arriba de mi casa unas 300 toneladas de agua en inclinación arriba de mi casa, la que estaba cerca del punto de conexión natural de la cuadra y mi fe. Pero eso era algo nada bochornoso pues ahora podía sentarme ahí, en su hostelería, con la bella vista de las montañas a platicar con este ahora mi cuaderno de notas. Siempre creí que aquella pared que dividía mi casa del agua era un ángel guardián, de esos que te protegen de las cosas malas y te ayudan a conservar a las amistades. Después de todo así era en cuanto a mí y a Raúl, que por lo menos no había tenido que enfrentar una demanda de mi parte por tener tan peligrosa represa arriba de mi casa. Aunque era lo de menos. La verdad, es que siempre había querido vivir cerca de la costa. Y Valle de Bravo nunca había sido mi opción.

jueves, 18 de febrero de 2010

“Under the eyes of God”


He looked troubled as he entered the church, a young boy for he was not a man yet, of barely 14 years of age and with the body complexion of uncooked spaghetti, he was wearing a bright red shirt that hadn’t been washed in days. Confused and almost sad looking he approached the confessionary, he looked even reluctant to be there; but somehow he was also quite sure of his intentions maybe like he had a plan.

“Forgive me father for I have sinned” said the boy. His elaborate approach took the priest by surprise but without further delay the respective prayers were made for the confession.

“What’s on your mind son?” he asked with the unbiased attitude every priest must have.

“This morning father I felt distant, I woke up late for school and no breakfast was on the table. I can’t explain why but this made me happy, I felt alone in a good way. You see father I enjoy this strange feeling of loneliness very much.”

“Where are your parents boy?” asked the good father preoccupied with his parents ability to take care of him.

“I believe they are home right where I left them, but anyways I left to school and attended my first two classes of the day without talking to any of the other kids, you see father I don’t have many friends. It was all going smooth until he appeared, I was in the bathroom and junior varsity football player came to me like he had the worst intentions I didn’t resist as he shoved my face in the toilet. I felt It was a fitting punishment”

“What did you do boy?” interrupted the priest.

“I took my pen father and I put it through him again and again and again at first he screamed but then, my favorite part, silence. I can’t describe how happy I feel when I end someone’s life this can only resemble the feeling of planning again.”

Planning what? Asked the confused priest.

The priest was doubtful of the boy’s words he could not conceive this to be true but as he tried to walk out the confines of the confessionary chair he noticed there was no way out of his holy prison and death bed. Despair flooded his eyes but sadness overcame his heart for he could not think of something worst than a kid so young gone so wrong.

My child you are young there is much life to be lived, you don’t have to do this God forgives those who truly repent regardless of what they’ve done. As he finished saying this he started praying.

“Save it father, I your God existed don’t you think he would save one of his “shepherds” like you freaks like to call yourselves. You know father I never understood how you could give everything up for something you can’t see. But I guess you will never understand why I am about to take your life. So we are even.”

The boy took the sharp kitchens knife from his pocket and saw his reflection on it. Everything went completely silent for an instant. He smiled.

“Jesus Christ!!”

“I’m sorry father not even he can save you now.”

He took the knife and put it through the thin cloth that separated them and into the priest’s neck swiftly slicing all of the main arteries and leaving no spot of blood in his hands. Then he got up and swiped the knife clean with the priest’s shirt and casually exited the church in search of his next victim.

JM

“Under the eyes of God”


He looked troubled as he entered the church, a young boy for he was not a man yet, of barely 14 years of age and with the body complexion of uncooked spaghetti, he was wearing a bright red shirt that hadn’t been washed in days. Confused and almost sad looking he approached the confessionary, he looked even reluctant to be there; but somehow he was also quite sure of his intentions maybe like he had a plan.

“Forgive me father for I have sinned” said the boy. His elaborate approach took the priest by surprise but without further delay the respective prayers were made for the confession.

“What’s on your mind son?” he asked with the unbiased attitude every priest must have.

“This morning father I felt distant, I woke up late for school and no breakfast was on the table. I can’t explain why but this made me happy, I felt alone in a good way. You see father I enjoy this strange feeling of loneliness very much.”

“Where are your parents boy?” asked the good father preoccupied with his parents ability to take care of him.

“I believe they are home right where I left them, but anyways I left to school and attended my first two classes of the day without talking to any of the other kids, you see father I don’t have many friends. It was all going smooth until he appeared, I was in the bathroom and junior varsity football player came to me like he had the worst intentions I didn’t resist as he shoved my face in the toilet. I felt It was a fitting punishment”

“What did you do boy?” interrupted the priest.

“I took my pen father and I put it through him again and again and again at first he screamed but then, my favorite part, silence. I can’t describe how happy I feel when I end someone’s life this can only resemble the feeling of planning again.”

Planning what? Asked the confused priest.

The priest was doubtful of the boy’s words he could not conceive this to be true but as he tried to walk out the confines of the confessionary chair he noticed there was no way out of his holy prison and death bed. Despair flooded his eyes but sadness overcame his heart for he could not think of something worst than a kid so young gone so wrong.

My child you are young there is much life to be lived, you don’t have to do this God forgives those who truly repent regardless of what they’ve done. As he finished saying this he started praying.

“Save it father, I your God existed don’t you think he would save one of his “shepherds” like you freaks like to call yourselves. You know father I never understood how you could give everything up for something you can’t see. But I guess you will never understand why I am about to take your life. So we are even.”

The boy took the sharp kitchens knife from his pocket and saw his reflection on it. Everything went completely silent for an instant. He smiled.

“Jesus Christ!!”

“I’m sorry father not even he can save you now.”

He took the knife and put it through the thin cloth that separated them and into the priest’s neck swiftly slicing all of the main arteries and leaving no spot of blood in his hands. Then he got up and swiped the knife clean with the priest’s shirt and casually exited the church in search of his next victim.

JM

Hola, prueba para ver si entro

Hola. me gustan sus cuentos.

cuento de 7 palabras

Arranqué una hoja y el árbol gritó.

martes, 16 de febrero de 2010

Acto II; en memoria de una interpretación

Repasaba los diálogos una última vez en su mente, pronto sería su turno de subir al escenario. Aunque estaba desvelada por haber estudiado el libreto la noche anterior, ella no tenía sueño, ciertamente no era la primera vez que lo había hecho y probablemente no sería la última. Aún así no fue fácil concentrarse, pronto se distrajo mirando al director acomodar a los actores en escena, y después regañar a uno de ellos por su incompetencia. Luego, al darse cuenta de que estaban por terminar, intentó regresar a como diría sus líneas; a cómo había ensayado que caminaría; a cómo gesticularía y cual sería su postura. Pero le resultó imposible acordarse de aquellos arreglos: entre más intentaba recordar, más se le olvidaba.

“¡Qué humillante, no me acuerdo de nada! Quizá debería de decir que no me siento bien para regresarme a casa” ella pensó. “No, no puedo, ¿qué pensarían de mi? Apenas hemos comenzado con la filmación, y aparte ya estoy maquillada...”

Antes de poder tomar una decisión, el director la mandó a llamar. Sin otra opción ella rápidamente subió al escenario. Se paró secamente en su lugar y su cuerpo comenzó a temblar, el calor del escenario le pareció infernal, sin embargo sintió algunos escalofríos recorrer su espalda ya un poco mojada por el sudor. Los demás actores no notaron su estado agitado, estaban demasiado preocupados por sus propios diálogos y por donde debían acomodarse, pero ellos no parecían estar nerviosos.

Ella, a su vez, tomó control de su propio cuerpo, había aprendido como hacerlo en alguna clase de actuación no hace mucho tiempo. Dio unos largos suspiros y sintió los latidos de su corazón desacelerase, y la última gota de sudor recorrer su mejilla. Miró directamente hacia las luces, las cuales la deslumbraron por su intensidad: estaban más brillantes que de costumbre, pero no cerró sus ojos. Por unos momentos dejó que la luz la fuera ofuscando, y en la oscuridad se los fue imaginando uno por uno a su alrededor: no a los actores, sino a los demás personajes de la historia. Los pensó no como serían, más bien como eran, y aunque aún no había recobrado la visión, sabía exactamente donde estaba cada uno parado; el movimiento de sus manos; el número de veces que abrían y cerraban sus párpados.

“Buenas tardes señorita, he venido para traerle este mensaje, es de gran importancia que preste atención” escuchó a un personaje decirle. Aparentemente el director ya había dado la señal de acción, y ella no se había dado cuenta. Todos aguardaban silenciosamente su respuesta.

Tardó unos segundos antes de recordar lo que tenía que decir, pero le contestó sin mayor problema e iniciaron el diálogo. Aún un poco inmiscuida en otro mundo, ella hablaba de manera artificial, casi automática. Pero conforme seguía conversando se iba adecuando lentamente al personaje. Las palabras brotaban naturalmente de su boca como si las estuviera diciendo en cualquier otro momento: las pensaba sin tener que recordarlas. Su voz y la del personaje se confundían en sólo una. Y a su vez, la postura de su figura se moldeaba perfectamente para parecer otra, acaso ella misma.

Poco a poco iba recuperando la visión, ahora podía ver borrosamente las siluetas de los actores sin necesidad de imaginarlos. Enteramente en su personaje, su cuerpo se movía inconscientemente, sin la menor duda o contratiempo. Siguió sus diálogos como debieron ser, hasta el soliloquio reflexionando lo que le acababa de decir el extraño mensajero pareció verosímil, realmente estaba perturbada. Sin ningún aviso una inoportuna cólera la invadió al mismo tiempo que tenía que enojarse, asimismo se entristeció cuando los diálogos lo ameritaban. Lo que hubiera sido una interpretación excepcional inspiró a sus compañeros a cumplir con sus papeles admirablemente, nadie debía de equivocarse y nadie se equivocó.

Al terminar la escena, ya cansada, intentó cerrar sus ojos. Sus párpados no respondieron al impulso, por lo tanto se vio obligada a ver a través de los ojos de ella, que se movían del rostro del director al de los actores, hasta finalmente regresar al escenario. Ahí reconoció su cuarto, su cama; y sobre ella el libreto que había estudiado la noche anterior para filmar la escena de una película.

lunes, 15 de febrero de 2010

protocolo 1

Idea de cuento:

El protagonista debe tomar la decisión de trabajar para una inteligencia artificial, y contra la organización a que representa, llamada el comité para la prevención de la singularidad computacional, informalmente “la brigada Turing”, o dejar que las AI rivales a esta prueben su punto.

Antecedentes:
La historia pasa aprox a 30 años de hoy, el protagonista es un ingeniero en sistemas que al no encontrar trabajo (la brigada ha estado haciendo difícil el trabajo en sistemas, computación y otros desde hace 10 años, bajo subterfugios.), se dedicó a “piratear” canales de cable para un pirata que vende los videos en tepito o un lugar similar, para ello arma una computadora –que al ser identificada por el comité como una pre-singularidad causa que lo identifiquen y la policia lo arreste, le ofrecen el trato de trabajar para ellos o irse a la carcel, acepta trabajar con la brigada.
Un par de meses después, el trabajo se empieza a saturar, computadoras más avanzadas y poderosas aparecen con mayor frecuencia, las computadoras que se decomisan son almacenadas (y algunas usadas) en las instalaciones de la brigada, eventualmente, cuando alguien instala un protocolo de red nuevo o hace algo igualmente estupido con las computadoras mencionadas, se forma una singularidad (que se hace llamar “uno de algunos”), esta no es ni la primera ni la unica que hay, al momento de la historia son 3, hubo una cuarta, muy agresiva y que las otras 3 eliminaron, de las tres que quedan dos se muestran indiferentes a la humanidad (escenarios peligrosos) y “uno de algunos” se muestra indeciso, si el protagonista acepta trabajar para “el enemigo”, hay una posibilidad de que la alianza funcione y tanto las AI como la humanidad sobrevivan, si no, existe la posibilidad de ver Terminator, pero con un final feliz…

Antecedentes reales:
Se cree que eventualmente las inteligencias artificiales van a igualar y superar la inteligencia humana.
De aquí se dividen tres escenarios:
Uno, como la inteligencia que fue destruida, considera a la humanidad hostil… Terminator con final feliz.
Dos, a la AI la humanidad le es indiferente, eventualmente entran en competencia con los humanos por algo y decide que el mundo estaría mejor sin nosotros… Terminator con final feliz
Tres, la AI es “benigna”, encuentra la forma de trabajar con humanos (o por lo menos tratarlos como una especie con derecho a existir) y nos encontramos en un mundo donde la humanidad no es la especie más inteligente, pero podemos desarrollarnos aún

Otros:
quiero manejar un solo escenario, un elevador en las oficinas centrales, y que el protagonista sienta como que está haciendo un pacto con el diablo.