INAUGURACIÓN SEMANA DE ARTES Y HUMANIDADES
230310
Quiero agradecer a todas las personas que han hecho posible el que hoy estemos aquí reunidos: Silvia, Ivón, Lillian, Viviana, Lucy, María de Lourdes, Julián; a los compañeros de Planta Física y muy especialmente, a todos ustedes, pues su presencia, supone ya, un conjuro de lo que el encuentro que hoy iniciamos entre las Humanidades, el Arte, y nuestra mirada hacia la realidad; puede ser. Por ello, les agradezco mucho.
He necesitado, reescribir esto apenas este fin de semana. Los acontecimientos del viernes, me pareció, no eran para menos. Dos compañeros nuestros –dos hermanos de nuestra familia- han caído entre muchos otros compatriotas; los hechos, sin duda contundentes en extremo, han provocado la reescritura de la personal reflexión que hoy quiero compartirles.
Comenzaré citando, tanto la paráfrasis que el fallecido dramaturgo alemán Heiner Müller, en su obra “LamaquinaHamlet”, hacía a las palabras pronunciadas por el Hamlet de Shakespeare: “Something is rotten in this age of hope…” “Algo está podrido en esta Era de esperanza…”; como citando también lo que el propio Müller, llegó a pronunciar en torno a esa misma obra y a las motivaciones sociales que la impulsaban: “Mi obra –LamaquinaHamlet- ha de ser un panfleto, acerca de que nadie, permanece inocente” Y es que Müller, quien a la edad de ocho años fue testigo de cómo la policía nazi asesinaba a su padre y luego se vio obligado a combatir bajo esa bandera durante la segunda guerra mundial; procuró dar cuenta, durante toda su vida artística, de lo que le parecía un ineludible principio de todos los seres humanos en tanto especie, en tanto humanidad: la natural corresponsabilidad con los otros como principio existencial y de eso que hoy, llamamos Humanismo.
Fue el suyo, el vehículo del arte, a través de las letras y el escenario; y fueron sus preocupaciones, las derivadas de la desigualdad social, las de las ideologías que la sostenían y las del conflicto entre éstas y los seres humanos.
¿Desde dónde se llevará a cabo hoy, la reflexión en torno a éstas y otras preocupaciones sobre cuestiones fundamentales acerca de nosotros, los seres humanos?
Los hechos recién ocurridos –que nos tocan profundamente, que vuelven personal lo que antes quizá, era sólo noticia-; adicionan otra pregunta: ¿Tanto nos ha faltado reflexionar como especie y como individuos, que hemos de vivir hoy, en carne propia, la crónica de muchos siglos de barbarie humana?
Pues hoy, y ante lo contundente de los sucesos, podemos al menos plantear la probabilidad: Estamos urgidos de consciencia y ésta, tal vez, pueda ejercerse aquí, en la universidad y a través de las Humanidades. Estamos urgidos de reflexión y ésta, tal vez, pueda expresarse mediante los vehículos del Arte.
Cuando nos preguntábamos acerca de la pertinencia de una Semana de Artes y Humanidades en nuestro Tecnológico de Monterrey y en nuestro Campus Santa Fe; comenzamos a vislumbrar cómo las mencionadas urgencias, daban pie a lanzar también la pregunta sobre ¿Qué lugar ocuparían el Arte y las Humanidades hoy y aquí, en nuestro campus?
Nos parece que, tratándose de la institución de la que formamos parte, de aquella cuyos altos estándares, calidad y recursos sólo toman sentido al asumir su profunda responsabilidad social como algo ineludible; que es precisamente aquí, donde como parte de esa responsabilidad, ha de abrirse un permanente diálogo entre la materializada y orgánica reflexión del Arte y las ideas y el lenguaje de las Humanidades. Si el Arte ha sido la filosofía hecha materia, obra, acción o palabra; las Humanidades han encontrado material orgánico en el Arte para nutrir lo que después serían proposiciones lógicas y filosofía. Ambos, Arte y Humanidades coexisten con la mirada puesta en la misma preocupación: lo Humano. Por ello, hemos de promover y abrir los espacios para salvar las urgencias: Las Humanidades y el Arte, que un día, salvaron a Europa del fascismo y reconstruyeron su consciencia; hoy, aquí, en nuestro país y en nuestro campus, habrían de retomar su vocación natural y alumbrar el camino de todos nosotros, individuos y especie; sobre la reflexión que a la luz –u obscuridad- de los acontecimientos, hemos de llevar a cabo sobre nosotros mismos.
Si vivimos ya la “Era oscura” que vaticinaba en los 60´s Georg Stainer; si atravesamos por esa podredumbre cuya denuncia arrojó con cuerpos sobre los escenarios Müller; si en fin, hace tres días, la barbarie alcanzó a dos hermanos nuestros; también es cierto que quizá nunca como hoy el Arte había tomado un lugar tan necesario y el espacio reflexivo de las Humanidades un orden tan imprescindiblemente vital.
Entonces –“quizá”- lo que en todo caso Arte y Humanismo significan en un sentido profundo e inherente a todos los seres humanos, es aquello que nos solidariza e iguala en derechos; aquello que más habría de definirnos en tanto especie: la consciencia común de que en efecto, como Müller decía y ahora parafraseo: “nadie permanece inocente, todos somos responsables del otro, cualquier acción que como individuo lleve a cabo, tendrá consecuencias en otro ser humano”
Tal es el sentido, que este primer encuentro de Artes y Humanidades, quiere procurar, en efecto, con la mirada puesta en la posibilidad no de lo que no es, sino de lo que puede ser.
Y ahora, concluyo con esa otra frase de Müller, que particularmente me ha marcado y de alguna manera, encaminado con ello, mi rumbo artístico: “Para que yo esté sentado aquí, en mi mierda, comiendo mi mierda y produciendo mi mierda; cuerpos están siendo ahora mismo, descuartizados y alguien, es ahora mismo, masacrado” Y para hacer eco de nuestra misión como Tecnológico de Monterrey; el Arte y las Humanidades, en nuestro Campus Santa Fe, habrán de ser el espacio para tomar consciencia de ello y dar a la vez cuenta, testimonio, y memoria.
Gracias
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